Si bien nos encontramos insertos en una sociedad en donde todo es regulado por la oferta y la demanda, es clave preguntarnos qué es lo que realmente demanda la ciudadanía.
La televisión muestra lo que las personas quieren ver, pero en realidad ¿Qué queremos ver?, ¿Queremos ver violaciones, delitos, maltrato, etc.? Solo eso. Es clave señalar que no solo un hecho delictual constituye un acontecimiento informativo o una noticia.
Según la revista The People el 70% de los contenidos exhibidos en televisión, específicamente durante las noticias corresponden a delitos, violaciones, fraudes, asaltos y robos; mientras que un 20% muestra la política nacional y/o mundial no escandalizada, es decir proyectos de leyes, conferencias, y nuevas políticas gubernamentales; en cambio el 10% restante corresponde a otro tipo de actividades como películas, obras teatrales, descubrimientos científicos, etc.¿Qué clase de sociedad estamos construyendo?. Una en la que una violación o un robo es un hecho normal, debido a que ocurre minuto a minuto, y simplemente no hay nada que hacer.
Un claro ejemplo de cómo la población puede “Curarse de espanto”, es la política gubernamental impulsaba para disminuir el consumo de tabaco, la que consistía en mostrar el rostro de una persona de la cual se podía percibir los evidentes daños del cigarrillo, pero simplemente las personas se acostumbraron. Y la figura del conocido Don Miguel pasó a ser un personaje criollo más, el que es visto hasta con familiaridad. ¿Esto ocurrirá con las noticias?Es fácil pensar en que si a uno no le gusta la pauta noticiosa o la línea editorial de un canal simplemente puede de cambiar con el control remoto ¿Por qué tenemos el control o no?. Al diferenciar las opciones al momento de ver televisión pública de la privada, la respuesta es un enfático no. Si una de las formas de castigar a los canales que muestran contenidos que no nos gustan es cambiar de canal, ¿qué sucede con la televisión publica?, en la que la parrilla programática es similar y al momento de mostrar el noticiero necesariamente hay delitos y violencia; la única opción sería apagar la televisión, y preferir escuchar radio, o simplemente leer el periódico.
En definitiva no tenemos el control y lamentablemente los humanos somos animales de costumbre, y del mismo modo en que todo lo que vemos lo queremos, pero al tenerlo ya no nos gusta no queda más remedio que conformarse con las poco habituales iniciativas que muestran programas culturales.
Comentarios recientes
hace 1 año
hace 1 año
hace 3 años
hace 4 años
hace 4 años